Los espermatozoides lentos son una de las alteraciones más frecuentes de la fertilidad masculina, pero no implican necesariamente infertilidad. Estas son sus causas, cómo se diagnostican y qué opciones existen.
Hay diagnósticos que generan más preguntas que respuestas. Uno de ellos llega cuando, tras un seminograma, el especialista explica que los espermatozoides tienen poca movilidad o, dicho de forma más coloquial, que son «espermatozoides lentos» y tienen dificultades para alcanzar el óvulo. A partir de ese momento, surgen las dudas inevitables en la pareja: ¿significa que será imposible tener hijos?, ¿existe algún tratamiento?, ¿qué se puede hacer para mejorar la movilidad espermática?
Tener espermatozoides lentos puede reducir las probabilidades de embarazo, pero no significa que este sea imposible. Además de la movilidad, la fertilidad depende de múltiples factores como la cantidad y la forma de los espermatozoides, así como la salud reproductiva de la mujer y otras circunstancias de la pareja.
La infertilidad afecta aproximadamente a una de cada seis personas en edad reproductiva a lo largo de su vida, y el factor masculino está implicado, solo o junto al femenino, en cerca de la mitad de los casos.1,2 En este contexto, la movilidad de los espermatozoides se ha convertido en uno de los parámetros más estudiados por su papel esencial durante la fecundación.
¿Qué significa tener espermatozoides con baja movilidad?
Para que se produzca un embarazo de forma natural, los espermatozoides deben recorrer el tracto reproductor femenino hasta alcanzar el óvulo y fecundarlo, pero, además, no basta con que estén presentes en cantidad suficiente sino que también necesitan desplazarse de forma eficaz.
Cuando una proporción importante de los espermatozoides no consigue desplazarse con la velocidad o la eficacia necesarias, hablamos de baja movilidad espermática. El término médico es astenozoospermia, también conocida como baja motilidad espermática, una alteración que se diagnostica mediante un seminograma y que constituye una de las causas más frecuentes de infertilidad por factor masculino.
Grados de severidad de la astenozoospermia
La gravedad de la alteración se valora a partir del porcentaje de espermatozoides móviles observado en el seminograma y siempre debe interpretarse por un especialista junto con el resto de parámetros seminales. Si el porcentaje de esperma inmóvil está entre el 60 % y el 75 %, se considera que la astenozoospermia es leve o moderada, si sobrepasa esa horquilla ya entraría a ser una afección grave y con peor pronóstico.3 No obstante, un seminograma alterado no equivale a un diagnóstico de esterilidad.
Pese a que el estudio del esperma es la prueba de referencia para analizar la calidad del semen, un único estudio no siempre es suficiente para establecer un diagnóstico definitivo, ya que la fiebre, algunas infecciones, determinados medicamentos o incluso un tiempo inadecuado de abstinencia antes de la prueba pueden modificar temporalmente los resultados. Por ello, las guías de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) y de la OMS recomiendan repetir el análisis cuando exista alguna duda clínica.
Por qué hay espermatozoides lentos: causas principales
Las causas de la baja movilidad espermática son muy diversas y, en algunos pacientes, no llega a identificarse un origen concreto por eso, los especialistas recomiendan interpretar el seminograma junto con la historia clínica y otros factores como:
- La edad de ambos miembros de la pareja
- El tiempo que llevan buscando un embarazo
- La frecuencia con la que mantienen relaciones sexuales
- Otras enfermedades que pueden influir en la fertilidad
Factores médicos y anatómicos
Entre las causas clínicas más frecuentes que alteran la espermatogénesis y ralentizan el trayecto seminal destacan el varicocele (dilatación anómala de las venas del cordón espermático), infecciones activas en el tracto reproductor, desajustes en el perfil hormonal (como niveles bajos de testosterona), obstrucciones en los conductos seminales o anomalías de origen genético que afectan a la estructura del flagelo del espermatozoide.
Factores de estilo de vida y ambientales
El entorno celular de los testículos es sumamente vulnerable. Hábitos de vida como el tabaquismo (que altera el ADN espermático), el consumo excesivo de alcohol, el sedentarismo, la obesidad o padecer diabetes tipo 2 incrementan notablemente el estrés oxidativo en el líquido seminal, perjudicando la motilidad.
Asimismo, la exposición laboral continuada a pesticidas, metales pesados o fuentes de calor intenso y prolongado sobre la zona testicular (saunas, ropa excesivamente ajustada) puede mermar la producción y vitalidad del esperma. Cuando no se logra identificar un origen médico o externo concreto, la medicina cataloga el cuadro como astenozoospermia idiopática.
Espermatozoides lentos: soluciones y tratamientos disponibles
Una vez obtenido el diagnóstico definitivo, el abordaje de la baja movilidad seminal debe ser personalizado y orientado a corregir la causa médica subyacente: cirugía para varicocele u obstrucciones, antibióticos si hay infección o tratamiento hormonal si existe un desequilibrio. Cuando el problema está relacionado con los hábitos de vida, modificarlos también puede contribuir a mejorar los parámetros seminales. En otros casos, cuando la alteración persiste o dificulta la concepción, pueden plantearse técnicas de reproducción asistida como la inseminación artificial o la fecundación in vitro, siempre en función de las características de cada pareja.
Nuevas vías de investigación científica: el gel vaginal de Prokrea
Además de los tratamientos disponibles en la actualidad, hay líneas de investigación innovadoras que buscan nuevas alternativas para los hombres con alteraciones leves o moderadas de la movilidad espermática. En ese campo, PROKREA investiga un gel vaginal con pentoxifilina (PKB171) para aumentar la movilidad de los espermatozoides en el momento de la fecundación.
En definitiva, aunque escuchar que los espermatozoides son “lentos” suele generar preocupación, ese resultado es solo el comienzo del estudio de este descenso en la motilidad espermática. Identificar la causa, interpretar correctamente el seminograma y elegir la estrategia más adecuada permite que muchas parejas consigan un embarazo.
¿Estáis buscando un embarazo y os han diagnosticado baja movilidad?
El estudio clínico EASY, autorizado por la AEMPS, investiga una alternativa de aplicación local y no invasiva para parejas con posible factor masculino leve que llevan entre 6 y 24 meses en proceso de búsqueda.
Referencias
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Infertility prevalence estimates, 1990–2021. Geneva: World Health Organization; 2023.
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World Health Organization. 1 in 6 people globally affected by infertility: WHO news release. Geneva: World Health Organization; 2023. Disponible en: https://www.who.int/es/news/item/04-04-2023-1-in-6-people-globally-affected-by-infertility. Fecha de último acceso: Julio 2026
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Dahlberg B. Sperm motility in fertile men and males in infertile units: in vitro test. Arch Androl. 1988;20(1):31-4.