La fecundación in vitro no siempre es el primer paso en los tratamientos de fertilidad. Conocer qué alternativas existen antes de ir a una FIV y cuándo están indicada ayuda a tomar decisiones basadas en el diagnóstico médico y no en la incertidumbre.
Cuando una pareja lleva meses intentando concebir sin conseguirlo, es fácil pensar que el siguiente paso será una fecundación in vitro (FIV). La popularidad de esta técnica hace que muchas personas la identifiquen como el tratamiento al que inevitablemente habrá que recurrir cuando el embarazo se retrasa. Sin embargo, antes de recurrir a este tratamiento existen distintas alternativas y un proceso de evaluación que permite adaptar el tratamiento a las necesidades reales de cada pareja.
La fecundación in vitro ha supuesto un avance decisivo para miles de parejas, pero no constituye la primera opción. Antes de recurrir a ella existe un proceso diagnóstico y terapéutico que, en muchos casos, permite identificar problemas tratables o valorar tratamientos de fertilidad menos invasivas. De hecho, las principales sociedades científicas defienden un abordaje escalonado, es decir, adaptar el tratamiento al origen de la infertilidad y ofrecer la alternativa menos compleja con posibilidades razonables de éxito.
El problema es que, a veces, la causa no es fácil identificar. Según la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE)y la American Society for Reproductive Medicine (ASRM), alrededor del 30 % de las parejas atendidas en consultas de fertilidad presentan problemas para concebir sin causa aparente tras el estudio inicial, una de las principales dificultades de la medicina reproductiva actual.
¿Cuándo se recomienda una FIV y por qué no siempre es la primera opción?
La fecundación in vitro es una técnica consolidada y con una elevada eficacia en situaciones muy concretas, pero no debe entenderse como un tratamiento universal. Antes de recomendarla, el especialista realiza una evaluación completa que incluye la historia clínica, el estudio de la ovulación, la reserva ovárica, la permeabilidad de las trompas y el análisis del semen. El objetivo no es decidir directamente si una pareja requiere este tratamiento, sino identificar qué está dificultando el embarazo y cuál es la estrategia más adecuada.
Las guías de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), y las mencionadas ESHRE y ASRM coinciden en que la fecundación in vitro suele estar indicada cuando existen circunstancias como:
- Obstrucción bilateral de las trompas de Falopio
- Endometriosis moderada o grave
- Alteraciones importantes del semen
- Baja reserva ovárica cuando el tiempo es un factor determinante
- Fracaso de tratamientos previos menos invasivos
- Situaciones de infertilidad sin causa conocida tras una evaluación completa
La decisión, por tanto, no depende solo del tiempo que una pareja lleve buscando un embarazo, sino del conjunto de factores clínicos que influyen en sus probabilidades de éxito.
Qué alternativas antes de ir a una FIV pueden valorarse
La elección del tratamiento depende de la causa de la infertilidad, la edad de la pareja y el tiempo de búsqueda del embarazo. Antes de indicar una FIV, el especialista puede valorar distintas opciones.
Tratamiento de causas médicas específicas y estimulación
En muchos casos, el primer tratamiento consiste simplemente en corregir el problema que está dificultando la concepción. Dependiendo del diagnóstico, puede ser suficiente tratar una alteración hormonal, controlar enfermedades endocrinas que afectan a la fertilidad, intervenir un varicocele cuando está indicado o resolver determinadas infecciones del aparato reproductor.
En mujeres con trastornos de la ovulación, se pueden pautar tratamientos de inducción ovulatoria.
Inseminación Artificial y el impacto de la edad materna y paterna
En parejas seleccionadas, la inseminación artificial puede representar una alternativa antes de recurrir a una técnica de reproducción asistida de mayor complejidad. No obstante, las guías de ESHRE y del National Institute for Health and Care Excellence británico recuerdan que esta técnica tiene indicaciones muy concretas y no ofrece el mismo beneficio en todas las situaciones de infertilidad.
Otro aspecto que cada vez recibe más atención es la edad reproductiva de ambos miembros de la pareja. Aunque el impacto de la edad materna está ampliamente reconocido, las guías de la European Association of Urology (EAU) señalan que la edad paterna avanzada también puede asociarse a una reducción progresiva de la calidad seminal, así como a un mayor tiempo hasta conseguir el embarazo.
En otras situaciones, el estudio de fertilidad permite confirmar que no existe ninguna alteración relevante y que todavía es razonable continuar la búsqueda de forma natural con seguimiento médico. Si tienes dudas sobre cuándo conviene dar ese paso, puedes consultar nuestro artículo sobre cuánto tiempo intentar quedarse embarazada antes de acudir a un especialista.
Nuevas opciones en investigación: el vacío terapéutico y el factor masculino
Cuando el estudio básico inicial -que evalúa la reserva ovárica (AMH y recuento folicular), la anatomía y permeabilidad de las trompas (ecografía e histerosalpingografía) y la calidad del semen mediante seminograma- no detecta una causa evidente ni una indicación quirúrgica inmediata, muchas parejas se encuentran en lo que en medicina reproductiva se conoce como un "vacío terapéutico". Es decir, el embarazo no llega, pero las alternativas disponibles siguen siendo limitadas.
En estos casos, el especialista puede ampliar el estudio con una exploración física, pruebas hormonales, un seminograma, ecografía escrotal, estudios genéticos u otras exploraciones, en función de las características de cada paciente.
El papel del estudio clínico EASY: una alternativa intermedia entre la inseminación y la FIV
Para responder a este tipo de situaciones, la investigación biomédica explora opciones que actúen como un verdadero puente terapéutico entre la inseminación artificial y la fecundación in vitro de alta complejidad. Uno de estos proyectos es el impulsado por PROKREA que investiga PKB171, un gel vaginal con pentoxifilina diseñado para favorecer la movilidad de los espermatozoides durante el proceso de fecundación y que actualmente se está estudiando en el Estudio EASY.
Los resultados obtenidos hasta el momento proceden de estudios preclínicos e in vitro, por lo que será necesario completar los ensayos clínicos para confirmar su eficacia y seguridad antes de que este tratamiento pueda incorporarse a la práctica clínica habitual.
Tomar decisiones informadas antes de la reproducción asistida
Cuando el embarazo tarda en llegar, es lógico pensar que la fecundación in vitro será el siguiente paso, pero no siempre es así. En algunos casos, un diagnóstico preciso permite optar por tratamientos menos invasivos; en otros, la investigación clínica busca nuevas alternativas para ampliar las opciones disponibles cuando las alternativas actuales son limitadas. Conocer todas las posibilidades y valorar cada caso de forma individualizada es la mejor manera de tomar decisiones informadas y avanzar con la estrategia más adecuada.
Si lleváis tiempo intentando conseguir un embarazo sin éxito, os invitamos a conocer nuestro ensayo clínico. Consultad si cumplís con los requisitos para participar en el Estudio EASY.
Autoría: Verónica San Frutos / Eva Sahis
Revisión médica y científica: Dra. Elena Vernet Arias, MD, PhD
Fecha de revisión: 29/10/2026